Voy a sentarme en la silla solitaria, recoger
el papel y el lápiz del suelo, y dejar que las imágenes se ordenen en mi
cabeza. Así funciona esta silla, ella te ayuda a recordar.
Vengo a hablaros de la mejor persona
del mundo. Todos, tenemos a alguien a quien consideramos un modelo, y estoy
seguro de que vosotros también sois capaces de afirmarme sin pestañear, que
conocéis a la mejor persona del mundo, y será totalmente cierto. Es la magia de las emociones la que consigue
que esto sea verdadero. Pero otro día me centrare en eso, pues hoy solo he
venido a hablaros de mi mejor persona del mundo.
La conozco desde que nací
prácticamente, y puedo afirmar que ha marcado mi vida muy profundamente.
Lamentablemente, hace unos años que ya no esta con nosotros, pero aun así puedo
notar su influencia en casi todo lo que me rodea. De esa persona aprendí muchas
cosas, y desde que era pequeño siempre quise ser igual que el. Si, es un varón.
Aprendí que nunca hay que rendirse, aprendí a pelear por mis sueños, aprendí que
la perseverancia abre todas las puertas. Me enseñó a ser mejor persona, a no
ver el mundo desde un único punto de vista, a expandir mis horizontes para
conocer no solo una verdad, si no varias, para poder acercarme más a la
correcta. Le vi defender causas por las que nadie habría movido un dedo, remar
en contra del mundo para poder sacar adelante a su familia, luchar todos y cada
uno de sus días para hacer el mundo un poco mejor para los que le rodeaban. Fue
mi modelo de conducta, aquello a lo que yo aspiraba ser.
Aunque suene triste, hace años que
de mi cabeza volaron todos los recuerdos concretos que tenía de mi mejor
persona del mundo. No podría rememorar una de las tantas veces que me tumbaba
en el sofá con el a ver Saber y Ganar, y observar asombrado como respondía
todas y cada una de las preguntas sin errar. No podría recordar los paseos
hasta el campo de futbol a las 4 de la tarde, donde yo le hacía preguntas y el
me iluminaba con mas conocimientos. No podría recordar las navidades, cuando
montábamos el árbol y el belén juntos, recogiendo musgo de la pared exterior de
mi urbanización. No podría... no puedo recordar nada. Se que todo eso ocurrió,
porque gracias a todo eso, actualmente soy quién soy, pero no soy ni seré capaz
de volver a revivir en mi memoria alguna de las situaciones que compartí con
él.
Entristece perder de golpe y porrazo
lo que consideras gran parte de tu mundo, pero como ya he dicho, soy capaz de
apreciar su influencia a mi alrededor casi a diario. En el como recojo la
cocina para tenerla limpia, en el como no dejo para mañana las cosas que puedo
hacer hoy, en el como me relaciono con el resto de las personas. Pequeñas cosas
que son fruto de su recuerdo.
Tengo la suerte de conocer a su
hijo, y puedo decir sin miedo que desde que mi mejor persona del mundo
desapareció, ha sido mi modelo a seguir. En su hijo se ve claramente, que
además de ser la mejor persona del mundo, era un buen padre, y que sus
enseñanzas jamás van a perderse, por muy duro que golpee la vida.
Podría estar escribiendo durante
horas sobre él, y no dudéis que algún día volverá a salir el tema, pero
por hoy ya es suficiente.
Las
personas desaparecen tarde o temprano, pero su recuerdo no se borra nunca, y su
influencia, tampoco.
Aunque no puedo recordar como
hablaba, aunque no puedo recordar nada de lo que me dijo, nunca morirá, pues
mientras yo viva siempre existirá parte de el.
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