Saludos lectores, tras un largo mes de parón.
Hoy vengo a entregaros un cuento, solo para vosotros. Conoceréis la historia de
dicha y felicidad de la princesa Valehdella.
Espero que os guste.
”Erase una vez que se era, hace muchos muchos años, que en un antiguo reino
llamado Aldatma nació una princesa. La alegría inundó los corazones de sus
padres, y se celebró una fiesta en el palacio. Por decreto Real, todas las
familias de noble cuna estaban obligadas a asistir, y todos los habitantes de
la ciudad debían reunirse a la salida del palacio, para adorarla como merecía.
Y así, el día de la presentación de la princesa, todo el reino estaba reunido
para contemplar y alabar a su joven dama. Ese día, sus padres le pusieron su
nombre: Valehdella.
El tiempo pasó, y la princesa creció siendo la niña más
feliz y querida del reino. Todos los años se celebraba una gran fiesta en su
honor, a la que todos los nobles asistían por decreto Real, y todo el pueblo se
reunía a las puertas de palacio para adorarla. Y esto complacía y hacía
enormente feliz a Valehdella, sabiendo que era la niña más querida de todo el
reino. Nunca le faltó de nada, desde las sedas más bonitas, a los juguetes más
exóticos.
Toda la gente a su alrededor la agasajaba, y siempre le
recordaban que era la niña más hermosa del reino. Por decreto Real, toda mujer
más hermosa que la princesa era desterrada de la ciudad, sin importar su edad o condición. Y Valehdella,
desconocedora de esto, era feliz sabiendo que era la niña más hermosa del lugar.
Pronto, la niña se convirtió en mujer, y sus padres le
buscaron pretendientes. Por decreto Real, todos los varones nobles y jóvenes
del reino, tenían que presentarse en palacio para conquistar el corazón de la
princesa, y ganarse sus favores. Esto
llenó de gozo a Valehdella, sabiendose deseada por todos.
Y su
corazón se enamoró de un noble de baja cuna, Iluzja. Sus padres, queriendo que
su hija fuera la persona más feliz del reino, dieron tierras al joven, y lo
ascendieron a la categoría de príncipe. Lo entrenaron y educaron para hacer
feliz a Valehdella, bajo amenazas al resto de miembros de su familia. Y la
princesa, viendo cada vez mas posible el estar cerca de su amado, se llenó de
emoción y sueños.
La
boda fue organizada en el palacio, y por decreto Real, todos los nobles del
reino debían asistir con regalos de gran valor, pudiendo pedir dinero a la
corona para pagarlos. Y esto llenó de alegria a Valehdella, viendo que a todo
el mundo le importaba verla feliz. Se casó con Iluzja, que la cuidó y atendió
en todo lo que ella le pedía. Nadie en el reino era más feliz que la joven
princesa, y nunca nadie lo sería.
Ella,
aficionada a la lectura, adoraba las historias de grandes heroes y las leyendas
de los caballeros andantes. Sus padres, queriendo la felicidad de su hija,
declararon la guerra al pais vecino,
Palsu, no sin antes crear una historia de ofensas hacia Valehdella.
Miles de personas murieron en nombre de la princesa, y su marido, el príncipe
Iluzja, se llenó de gloria en la guerra, siempre en situaciones preparadas para
que no sufriera daño alguno. A ojos de Valehdella, estaba casada con el hombre
mas valiente del reino, y todo el pueblo había ido a luchar para proteger su
honor. Eso, la llenaba de felicidad.
Siguió
pasando el tiempo, y Valehdella vivió su vida siempre feliz, con todo su mundo
centrado en ella, consciente de que era la más querida del Reino, pues todos
los años se celebraba la fiesta en su honor, a la que asistía todo el mundo;
consciente de que era la mujer más hermosa del reino, pues siempre se
encargaban de recordarselo, y nunca había visto a nadie mas hermoso que ella;
consciente de tener al mejor marido del mundo, pues este siempre sabía atender
todas sus necesidades sin tener que pedirselo; consciente de que todo su pueblo
había peleado por ella y por su honor, y que se habían realizado grandes
proezas en su nombre.
Vivió
feliz hasta el final de sus días, tal y como sus padres habían deseado.”
Una princesa que es criada y cuidada con la mayor de las protecciones y que se le brinda todo lo que desea. Hace su vida feliz, disfrutando de todo lo bueno que tiene, inconsciente de lo que los demás sacrifican por ella. Pero, si todos te cubren de regalos, amor, amistad, infinidad de cosas buenas...por ende, ¿a ella no le haría feliz también hacer cosas bonitas por los demás y por su gente cercana? ¿Brinda ella momentos de felicidad a los demás? Se dice que se aprende de lo que se ve, a no ser que en tu personalidad hubiera suficiente determinación y egoísmo como para querer disfrutar y hacer cosas sólo por tu propia felicidad. Pero ella no parece este tipo de persona. La de cosas que te puedes preguntar con un cuento :)
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