Cuando el frío arrecia, el viento llama a tu
puerta y la noche extiende su manto, oscuros deseos salen a flote, destruyendo
todo a su paso. Si dejas que te dominen puedes romper cosas importantes. Pero
es el yo interior, el que nadie conoce salvo en los momentos difíciles. De uno
depende saber controlarlo. A veces no entiendo lo que ocurre a mí alrededor, y
las solicitadas explicaciones son recibidas con silencio
“Me aprisionara el horror, en la torre de mi
orgullo, y aplastado en sus escombros…..moriré”.
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